Atención a migrantes en la frontera de Melilla

Región de Nador  (Marruecos), 2019  · Filigranas por el Mundo

En colaboración con Filigranas por el Mundo.

A través de esta asociación de Granada, con experiencia en cooperación en la zona del Cabo Tres Forcas, Cantero de Letur viene apoyando las actividades del jesuita Esteban Velázquez en la región de Nador (Marruecos) con los subsaharianos en la frontera de Melilla. Igualmente financia parte de los proyectos de Filigranas en la región (Proyectos de promoción social, educativa y sanitaria en Tibouda. Beni Sicar, Nador (Marruecos).

Esta asociación desarrolla su labor de cooperación en la cabila de Beni Sicar, básicamente, en el entorno del cabo Tres Forcas, lugar que sufre la indiferencia de las autoridades en sectores importantes como el de la Educación o la Sanidad. Las actividades realizadas se enfocan en, numerosas ocasiones, en los colegios principales de la zona, aportando recursos materiales para optimizar el funcionamiento de los mismos. Por otro lado, se desarrolla una constante labor de concienciación de la población en cuanto a la protección del medio en el que viven, este trabajo quiere establecer la participación ciudadana, una herramienta única para lograr el éxito en el desarrollo de las capacidades de entendimiento, responsabilidades y respeto del entorno que les aporta el sustento.

El sacerdote Esteban Velázquez es conocido por su labor humanitaria con los subsaharianos acampados en los montes cercanos a la frontera con Melilla, a quienes proporcionaba asistencia logística, médica y social. 
Con visitas periódicas a los campamentos donde se refugian, les abastecía de mantas, medicamentos, material higiénico, comida, y negociaba con los hospitales los traslados de heridos, tramitaba sus papeles y les atendía en sus necesidades 24 horas al día todos los días del año.

También dirigía el centro Baraka de formación profesionaldestinado a jóvenes en riesgo de exclusión con el fin de tener la oportunidad de acceder al mundo laboral. Se creó en la región ante las elevadas tasas de analfabetismo y el alto índice de jóvenes con escasa o ninguna formación. Cuenta con talleres de formación de pastelería, cocina, informática, electricidad y fontanería, y también ayuda a los estudiantes con sus clases escolares.

Desde la parroquia del Arzobispado en Nador, que heredó el testigo de Médicos sin Fronteras cuando en 2013 dejó de trabajar en Marruecos, se vigila que se cumplan las garantías de derechos humanos con los inmigrantes.

Periódicamente se reparten productos de higiene y primera necesidad, se elaboran campañas para sensibilizar a la población y se cuenta, las 24 horas, con un teléfono de urgencias. 


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