Proyecto de formación para mujeres indígenas

Comunidades indígenas de la provincia de Imbabura (Ecuador), 2012  ·  Centro de Formación de Misioneras Indígenas

En colaboración con Centro de Formación de Misioneras Indígenas.

Actividades que realiza el centro:

FORMACIÓN DE MUJERES INDÍGENAS: mediante reuniones mensuales con las organizaciones de mujeres que se han constituido gracias a la Ayuda Familiar que suministra la Fundación Pueblo Indio del Ecuador. Estas organizaciones se encuentran en comunidades indígenas de los cantones: Otavalo, Antonio Ante, Cotacachi e Ibarra de la Provincia de Imbabura. La formación tiene que ver con la realidad de las comunidades, del país y del mundo.

En este sentido se ha reflexionado diferentes temas:

En el ámbito cultural:
Las mujeres indígenas en la historia;
Recuperación del calendario agrofestivo de las comunidades;
Los derechos de los pueblos indígenas

En el ámbito político:
Las venas abiertas de América Latina, análisis y comparación con la situación actual;
El TLC y su repercusión en las comunidades indígenas;
El Militarismo en el Ecuador, bases militares extranjeras y la causa de la paz

En el ámbito espiritual:
Conocimiento de la vida de Mons. Leonidas Proaño;
Las mujeres que hallamos en el Antiguo Testamento de la Biblia;

En el ámbito ambiental:
. Los Transgénicos y los bancos de semillas;
. Defensa del ambiente sano: manejo de la basura, reciclaje, humus y huertos familiares/comunitarios;
. Información y participación en la Campaña por el Parque Nacional Yasuní y la no explotación del petróleo;
. Los agrocombustibles y la seguridad alimentaria.

También realizamos actividades que fortalecen la dimensión comunitaria, valor ancestral de los Kichwa:

FORMACIÓN PERMANENTE DE LAS INTEGRANTES DEL CENTRO: Todas las personas que hacemos parte del Centro de Formación de Misioneras Indígenas tenemos reuniones mensuales de formación, de esta manera nos preparamos para construir un pensamiento común que nos permite llevar adelante las reuniones con las organizaciones de mujeres. Nuestra formación es integral a fin de responder a los diferentes requerimientos de las organizaciones. Como parte de nuestra formación destinamos un tiempo a la lectura de libros, documentos, al intercambio de información, al análisis de la realidad del Ecuador y a textos que nos ayudan a descubrir el mensaje de la Palabra de Dios.

OTROS TIPOS DE REUNIONES:

En el Centro realizamos varias reuniones:

Con maestras que trabajan con niños (3 a 6 años) en diferentes escuelas de las Comunidades Indígenas;
Con “abuelitos” de las comunidades de Pucahuaico y San Vicente que acuden cada semana a realizar un encuentro humano en el que se prioriza: la oración, la recreación, se comparte un refrigerio, luego de lo cual llevan una canasta de víveres que subviene a sus necesidades alimentarias y de higiene, esta canasta está financiada por la Fundación Pueblo Indio del Ecuador.
Con jóvenes y adolecentes que se hallan estudiando para el Bachillerato en los diferentes centros educativos de la Provincia.

OTRAS ACTIVIDADES:

EL PROYECTO: “MUJER, SEMILLA DE ESPERANZA”

El proceso que hemos vivido con las mujeres indígenas de Imbabura nos lleva a reconocer que son verdaderas “semillas de esperanza”. Cuando empezamos este acercamiento a las mujeres de diversas comunidades encontramos a las compañeras tímidas, silenciosas y sometidas.

Los encuentros que hemos tenido durante estos años ha dado como resultado que las compañeras participen más activamente en la vida de sus comunidades, en donde, algunas han tenido que asumir liderazgos, cargos de responsabilidad; se ha logrado también que mejoren las relaciones dentro de sus familias y que dispongan de algunas herramientas para hacer frente a los problemas cotidianos, especialmente en aquellas comunidades que viven una emigración significativa.

Algo importante ha sido la recuperación de la palabra y el avance en la conciencia que ha contribuido a elevar la autoestima de las compañeras. Se ha experimentado un avance en la valoración de la cultura propia y en mejorar la condición de vida de sus familias, a pesar de la pobreza que se vive en las comunidades.

En cuanto a las jóvenes, se ha logrado que valoren su cultura y que vean con ojos críticos la sociedad envolvente que las puede hacer perder su identidad. Así como también que abran los ojos a las necesidades de su comunidad para que sus estudios no las separen de la vida comunitaria sino que les ayude a insertarse de manera servicial en medio de los suyos.


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