Apoyo alimentario al programa socio-educativo «Paso a Paso»

HONDURAS, 2015-2019  ·  Paso a Paso

Erradicar la desnutrición de los asistentes al programa Paso a Paso que ofrece apoyo escolar, psicológico, ocio alternativo y formación en la no violencia a menores de la zona marginal Colonia Rivera Hernández con elevados índices de violencia.

Colonia Rivera Hernández. San Pedro Sula, Honduras.

San Pedro Sula es la capital industrial de Honduras. Aquí se produce el 63% del producto interior bruto del país. El crecimiento de la población ha sido espectacular. A mediados del siglo pasado apenas tenía 20.000 habitantes. Hoy la población supera el millón y medio de personas.

La Colonia Rivera Hernández surge en 1973. En 1974 el ayuntamiento traslada a un grupo de personas de la Colonia López Arellano. Entre los nuevos pobladores ejercen un claro liderazgo los señores Carlos Rivera e Isabelo Hernández, en cuyo honor se dio nombre a la Colonia. La población actual de la Colonia es de unos 120.000 habitantes, repartidos en sectores. La situación de cada sector, aunque tiene evidentes rasgos comunes, es peculiar de cada uno

El Sector «Asentamientos Humanos» está estructurado en 12 barrios y 69 bloques, con unas 2.300 viviendas que albergan alrededor de 25.000 personas. El 48% de la población es menor de 14 años y el 51% son mujeres.

La situación del sector acentúa los problemas de la población suburbana de San Pedro Sula y los de la Colonia Rivera Hernández: desintegración familiar, madres solteras y abandonadas, violencia-violencia doméstica, alcoholismo, drogadicción, SIDA, desnutrición, alto índice de mortalidad infantil. El agua contaminada y estancada es origen de múltiples enfermedades. La suciedad, con basura tirada por todas partes, colabora a alimentar moscas, mosquitos y roedores que empeoran las condiciones de salud. Las viviendas, en mal estado, son en muchos casos un solo cuarto donde se hacinan niños y adultos.

El índice de analfabetismo es muy alto. En este entorno surgen las «maras», grupos de jóvenes con una fuerte influencia de los modelos norteamericanos transmitidos por televisión pero que como ellos responden a la necesidad de pertenencia. Una pertenencia que se visibiliza en los tatuajes, en la sumisión a los jefes y en la confrontación con las otras bandas. El consumo de estimulantes forma parte de las «soluciones» que la mara ofrece a sus participantes y el robo con violencia es la actividad productiva habitual. La inseguridad es uno de los sentimientos dominantes en los ciudadanos del sector y de la colonia

El Programa «Paso a Paso» empezó su andadura en el año 2002, tras un estudio riguroso del Sector y de sus problemáticas, necesidades y potencialidades. Pretende ser un espacio de atención a los niños y niñas en situación de riesgo social ante el alcohol, drogas, delincuencia, prostitución, desintegración familiar, fracaso escolar, violencia y pobreza, influyendo en los tres principales entornos socializadores del menor (familia, escuela y comunidad).

Gracias al funcionamiento de este servicio, los menores y sus familias encuentran alternativas al alcohol, las drogas, la delincuencia, la prostitución, la desintegración familiar, el fracaso escolar, la violencia y, sobre todo, la pobreza

Los vecinos de la Rivera Hernández, incluyendo las «maras» formadas por jóvenes pandilleros, sienten el proyecto como algo propio. El plan pedagógico de “Paso a paso” pretenden aportar a los niños y niñas la educación que la escuela no les proporciona. Para ello se les apoya  en el estudio con clases de refuerzo. Algunos de los menores no van a la escuela. En estos casos los educadores se ponen en contacto con el colegio y con las familias de los niños para animar a todas las partes a que escolaricen a los menores. El centro no es ajeno a la situación de violencia generada por las pandillas juveniles. Las consecuencias de las guerras entre “maras” por el control de las calles genera muerte y dolor. Por cada persona asesinada se calcula que hay doscientas que sufren el duelo por la pérdida.


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